viernes, 6 de julio de 2012

Capitulo 3.


Martes.
Me suena el despertador a las 7 como todos los días. Esta vez no me ha costado nada levantarme, llevaba despierta hace un buen rato.
Voy a ducharme y me preparo. Me acerco a la cocina, esta mi hermano desayunando y mi hermana leyendo el periódico.
- Buenos Días. - me dice mi hermana con una sonrisa en la cara.
Le miro y le sonrío. A mi hermano le levanto las cejas en señal de saludo.
Termino de desayunar y recojo mi habitación haciendo tiempo hasta que venga Caroline a buscarme. Llevo toda la noche pensando en como decirles a ella y a Jamie que me mudo a Los Ángeles.
Me sumerjo en mis pensamientos y me sobresalto al oír el timbre. Contesta mi hermana, se acerca a mi habitación a decirme que me espera Caroline.
- ¿Paso a buscarte y comemos juntas? - me dice mi hermana cerrandome la mochila.
- Vale. - le sonrio y me marcho.
Parece ser que mi hermana y yo por culpa de la mudanza vamos a entablar amistad.

Abro la puerta del portal, y ahí está mi mejor amiga, la persona a la que mas voy a echar de menos en cuanto me mude. Toda la noche pensando en que decirla, hasta se me había ocurrido una especia de discurso, pero al verla se me ha olvidado, me he bloqueado.
En todo el camino hacia el instituto solo hablaba ella, yo no he abierto la boca para nada. Llegamos al instituto y fuimos hacia nuestras taquillas.
- ¿Estás bien? Solo hablo yo. - me pregunta algo preocupada.
- Tengo que hablar contigo y con Jamie. Nos vemos en el recreo. 
Me marcho a clase de Literatura y al fondo está Jamie, me saluda con la mano y yo me siento en mi sitio, la segunda, en la misma fila que él.
Estas clases se me hacen eternas con la profesora Sara Smith. Una señora mayor con un curriculum impecable, una de las mejores profesoras del Instituto, aunque sus clases son un aburrimiento.
Toca el timbre, salgo a todo correr para evitar a Jamie. Toca clase de Biología y coincido con Caroline. Cuando llego a clase ella no está. Me siento en mi sitio y llega la profesora Hayley Adams. Es bastante joven para ser profesora, yo le hecho la edad de mi hermana, ha llegado nueva este año, y es muy maja, sus clases son divertidas. La clase se me pasa rápido y toca recreo. Caroline y yo salimos juntas y nos juntamos con Jamie en una pequeña roca que hay a fuera del instituto.
- Bueno, ¿qué tienes que contarnos? - decía Caroline dándole un mordisco a su bocadillo.
 - Me mudo a Los Ángeles. - lo disparé como si no tuviera mucha importancia.
- ¿Pero que dices? - decía Caroline levántandose de golpe.
Jamie no decía nada, simplemente seguía comiendo su almuerzo.
- Mi hermano a aceptado la beca del baloncesto y a mi padre le han ofrecido un trabajo allí, y una enorme casa. Podréis venir en Verano.
- Pero no te puedes ir ahora. Acabamos de empezar el curso.
No sabía que hacer ni que decir. Por fuera estoy haciendo como si no me importarse el irme, actúo como si sería fuerte, pero por dentro estoy destrozada.
- ¿Y cuándo te marchas? - preguntó Caroline.
- Este fin de semana iremos a dejar algunas cosas, pero no se seguro cuando me iré. 
- ¿Este fin de semana?
- ¿Por qué no venís conmigo? - se me ocurre la idea de que me acompañen.
Toca el timbre y tenemos que volver a clase. Las demas clases se me pasan rápido y llega la hora de irse a comer. Veo el coche de mi hermana a lo lejos y me acerco.
- ¿Cómo ha ido el día? - me pregunta mi hermana.
- Bien. ¿A dónde vamos? 
- Al restaurante de un amigo mio. Te gustará. ¿Le has dicho a tus amigos que te mudas?
- Sí. Les he dicho que me acompañen este fin de semana cuando vayamos.
- A mi me parece buena idea, pero díselo a papá. - me mira con mala cara.
Llegamos al Restaurante. Mi hermana saluda con la mano a un chico bastante guapo. Nos acercamos a una mesa donde él está y nos sentamos.
- Nikki, este es Daniel.
- Hola. - le saludo vergonzosa.

Al de un rato nos sacan la comida y cuando terminamos de comer, a mi hermana se le ocurrió la idea de ir de compras. Nos recorrimos todas las tiendas de la ciudad. A mi hermana le llamaron de una entrevista de trabajo y se tuvo que marchar, antes me dejo en casa. Cuando llegué a casa, estaba mi padre cenando. Al entrar por la puerta, mi padre se levantó a toda prisa y se acercó a mi. Antes de decir nada, me dio una bofetada.
- ¿¡Dónde estabas!? - me gritaba.
- He estado con Loreen. He comido con ella y hemos ido de compras. 
- ¡No me mientas! ¡Tú no te llevas bien con ninguno de tus hermanos! - me dio otro bofetón.

Justo en ese momento entraban por la puerta Cam y Loreen.
- ¿Qué pasa? - decía Cam.
- Si estabas con Loreen, ¿por qué viene con Cam? - mi padre no me soltaba el brazo y me hacía daño 
- Papá sueltala. Ha estado conmigo todo el día, hemos comido y hemos ido de compras. - dijo Loreen.
- Es verdad yo las ví. Me encontré con ellas. - Cam se metió en la discusión para defenderme. - Y me acabo de encontrar en el portal con Loreen. 
- ¿Y tú de dónde vienes? - le pregunta mi padre a Loreen.
- Me han llamado de una entrevista de trabajo.
Mi padre al fin me suelta. Yo me largo corriendo a mi habitación y cierro la puerta de un portazo. Me derrumbó en la cama y me pongo a llorar como nunca, al de un rato me quedo dormida. 

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